21 de junio de 2015

La ambición

Las personas que normalmente son etiquetadas como idealistas y soñadoras, esas que no encajan en ciertos sistemas establecidos y por tanto, les gustaría que cambiase o que al menos fuera más armónico. Son personas que están a salvo de muchas ambiciones.

La definición de ambición tal y como aparece en la RAE: Deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama. Os sonará a que está muy establecido en el sistema de nuestra vida cotidiana...
Y precisamente las personas que tienen ese deseo ardiente son las que tachan de idealistas, soñadoras, e incluso de utópicas, a las que "huyen" de esa manía de acumular.

Creo que ser ambicioso no tiene por que ser negativo para uno mismo, pero si se corre el riesgo de que se "acople" el egoísmo... ese que hace que no miremos más allá de nuestro ombligo y que para alcanzar nuestros objetivos, necesitemos someter a algún que otro semejante.
Los que están a salvo de muchas ambiciones se encuentran más cerca del verdadero bienestar, ya que les basta con contemplar un amanecer, o disfrutar observando la lenta caída de las hojas de los árboles, para simple y llanamente, emocionarse.



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