7 de agosto de 2015

El "juego" del ego

Muchos de nosotros vivimos con la certeza de, en lo que a relaciones se refiere, unos nos dan y otros nos quitan. O sea que unos nos mantienen o proporcionan bienestar y otros todo lo contrario; nos lo arrebatan con su forma de ser, de hablar, de gritar...
Y con esta certeza nada podrá cambiar la manera de ver la realidad de quienes así la ven.

Sin embargo, la manera de ver esa "realidad" la podemos cambiar si somos conscientes de que todos los demás seres (incluidos los animales y las plantas) siempre tienen algo que aportar.
Con los animales y las plantas es fácil relacionarse, ya que estos carecen de cuerdas vocales.
Pero a lo que voy es a las relaciones entre personas, ya que estas son las encargadas de alterar nuestro estado de ánimo.

¿Qué nos aporta un grito o un insulto?
Nos aporta una oportunidad de aprender a controlarnos, a madurar y a crecer como personas.
Sé que los problemas que vamos acumulando no ayudan a que "veamos" lo que hay oculto tras esa soberbia, y por tanto, se corre el riego de entrar en la típica y milenaria "lucha de egos". Entonces es cuando creemos que esa persona no nos aporta nada, y así no acabaremos de salir del ciclo que nos impide crecer como personas, ya que cuando entramos en ese juego, difícilmente lograremos aprender... y lo que es peor!!: Aunque te alejes de esa persona que te altera, más pronto que tarde aparecerá otra que también te alterará. Y así se repetirá una y otra vez el ciclo, hasta que aprovechemos la oportunidad de aprender para lograr salir de dicho ciclo repetitivo.

Lo que he ido aprendiendo, lo he estado publicando desde hace cuatro años en entradas anteriores.
Espero seguir asimilando y aprendiendo, para seguir compartiendo.



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