25 de noviembre de 2013

Lo que te dice tu animal de compañía

Me he topado con este curioso artículo, que aunque carece de cualquier base o estudio que lo avale, para cualquiera que conviva con un perro o un gato, como es mi caso, al leerlo lo podrá confirmar.
No recuerdo si ya lo dije en otra ocasión, el caso es que yo desde muy pequeño he estado cerca de algún perro, e incluso trabajé hace algunos años con ellos... Hasta que entró un gatito en mi hogar, entonces todos los prejuicios que tenía sobre los gatos se desmoronaron al convivir día tras día con él.

Ahí vá dicho artículo, que nos comenta la manera en que se comunican con nosotros, nuestros queridos animales de compañía, en este caso; los perros y gatos:



Los animales no hablan nuestros idiomas, pero ellos se comunican con nosotros constantemente y tienen mucho que decirnos. Lo único que debemos hacer es prestarles atención.

Perros "habladores":

Movidas de cola: Las movidas de cola en los perros no siempre significan que el perro está contento. Las movidas de cola expresan emociones diferentes. Una movida de cola amplia y rápida indica que tu amigo canino está muy contento de verte. Una movida más lenta y horizontal indica que el animal tiene una posición neutral y casi insegura.
Una cola levantada y erecta indica que tu perro tiene confianza en sí mismo y que está en control de la situación; mientras que una cola alta, tiesa, erizada y temblorosa quiere decir que el animal es agresivo y está listo para atacar.
Los perros menean la cola a la derecha cuando ven a alguien que les cae bien y a la izquierda cuando ven a un extraño o a otro perro intimidante.
Suspiros: ¿Has notado que muchas veces tu perro suspira? Los suspiros indican que tu perro está contento y tranquilo, sobre todo si sus ojitos están parcialmente cerrados, como si tuviera sueño.
Sus suspiros también pueden expresar decepción, sobre todo cuando lo estás ignorando o no entiendes lo que te está tratando de comunicar.

Invitación a jugar: Cuando un perro inclina su cuerpo hacia adelante, estirando sus patas delanteras y levantando el trasero en el aire, te está invitando a jugar y a retozar con él. Cualquier indicación que podría parecer agresiva en ese momento, como ladrar continuamente, gruñir o mostrar los dientes, son solamente parte del juego.

Ladridos: Un perro que ladra constantemente generalmente te está diciendo que se siente solo y deprimido. Siempre mantén a tu perro cerca de ti, en tu casa y nunca lo amarres, encadenes o lo hagas vivir en techos y azoteas.
Si trabajas todo el día y no puedes ir a pasearle, contrata a alguien de tu confianza para que lo haga por ti durante el día.

Mininos "conversadores":

De espaldas: Cuando un gatito se pone de espaldas, exponiendo la panza, te está dando a entender que confía en ti plenamente y que se encuentra feliz, tranquilo y seguro en tu compañía. Si esto lo hiciera un perro, el significado de la acción cambiaría, porque con estos movimientos los perros indican temor y sumisión.

Lamidas: Cuando los gatos se lamen vigorosamente, generalmente están tratando de ocultar algo que les dio vergüenza como un salto mal calculado, la caída de una silla, etc. Es su manera de disimular una falta cometida que quieren que pase desapercibida.

Besitos de gato: Tal vez los gatos no sean besadores tan efusivos como los perros, pero tienen su manera particular de hacerlo. Cuando te miran fijamente y pestañean suave y lentamente te están enviando besos y te están diciendo que te quieren.

Colas: La cola erecta de un gato indica que está contento de verte. Si su cola está relajada, de manera horizontal, está demostrando una actitud amigable, pero neutral. Una cola movediza indica que el gato está enojado y nervioso; y una cola hinchada y peluda indica que el gato está atemorizado y agresivo.

Los gatos les maúllan a los humanos, pero no a otros gatos. Muchos de ellos “charlan” constantemente cuando ven aves a través de la ventana. Esto sucede como consecuencia de su excitación y frustración por no poder atrapar a las aves.

Los gatos producen, por lo menos, 100 sonidos vocales. Los perros producen solamente 10. Pon mucha atención si tu gato grita o se queja cuando está utilizando su cajita de arena. Esta es una señal de alerta que no debes pasar por alto y que te indica que algo anda mal con la salud de tu minino. Si esto sucede llévalo al veterinario de inmediato.
Fuente: Animaliatina

20 de noviembre de 2013

El regalo de la ofensa

"Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que ahora se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que aún era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta tarde, un guerrero, conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para captar los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante.

El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Conociendo la reputación del samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar así su fama.
Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío.

Fueron todos hasta la plaza de la ciudad, y el joven comenzó a insultar al viejo maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió a la cara, gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus antepasados.. Durante horas hizo todo lo posible para provocarlo, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
– ¿Cómo ha podido usted soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aún sabiendo que podía perder la lucha, en vez de mostrarse cobarde ante todos nosotros?
– Si alguien se acerca a tí con un regalo, y tú no lo aceptas, ¿a quien pertenece el regalo? preguntó el samurai.
– A quien intentó entregarlo – respondió uno de los discípulos.
– Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos – dijo el maestro. – Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los carga consigo."



Aunque pueda parecer una actitud sumisa y cobarde por parte del viejo samurai, sobre todo desde el punto de vista desde la sociedad competitiva que hemos creado, lo cierto es que este cuento o relato (del que desconozco a su autor) nos puede llevar a una reflexión, y esta a una enseñanza... Y es que cuando intentamos ofender a otro normalmente es porque tenemos un problema interno, el cual intentamos traspasarlo al que tenemos enfrente. Así damos la satisfacción que necesita  nuestro ego, al encontrar a otro ego igual.
Al retar al samurai, el joven guerrero no pudo satisfacer a su "pesado" ego, marchándose del "campo de batalla" con todavía más carga de la que había traído.

4 de noviembre de 2013

La "lacra" del individualismo

"Una cultura basada sólo en los derechos individuales no lleva a la armonía personal ni colectiva, porque quien es educado en la convicción de que tiene derecho a todo siempre encuentra motivos para la queja."
"La cultura de la queja ha llevado a occidente a la decadencia". 
"Eso genera una creencia profunda de que la razón de nuestras insatisfacciones está afuera de uno mismo, en el hecho de que no nos dan nuestros derechos, y en ese momento estás vendido, ya no tienes el control de tu propia existencia, eres como un niño pequeño mimado y dependiente que por mucho que se le dé todo, siempre le falta algo.
Y los "culpables" siempre son los demás: el Estado, el empresario, tu familia, los políticos, el municipio. ( Swami Parthasarathy ) 

Al echar la mirada atrás en la historia sabemos que las antiguas sociedades o culturas no se caracterizaban precisamente por el individualismo que se dice en la cita, hasta la segunda mitad del S.XVIII periodo conocido como "la revolución industrial", en el que se produjo una gran transformación en la forma de vida de nuestros ancestros y que hoy continúa con los avances tecnológicos.

Si, esto provocó que seamos más cultos, más inteligentes y que disfrutemos de una vida más duradera...
Pero por contra, nos ha conducido al individualismo y este al egoísmo, manteniéndonos por lo general, en una situación de confort que en nada ayuda a cambiar al sistema institucional que tanta falta hace...
Quizá, con los "listos" que somos hoy en día, y abandonando la idea de que la culpa de nuestras desgracias es de los demás, podríamos ir avanzando en el cambio tan deseado por muchos (por no decir todos).




20 de octubre de 2013

Los beneficios de la interacción con la naturaleza

Al encontrarnos en un parque o mejor aún, en un entorno natural, quien más y quien menos siente cierto nivel de paz o bienestar y prueba de ello es que normalmente elegimos como destino de nuestro periodo vacacional (quien se lo pueda permitir), sitios ubicados en entornos naturales, ya sean de montaña, campo, playa, bosques, ríos... Ya! ya sé que por problemas respiratorios algunos dirán _Já!! yo a la naturaleza ni "olerla"_ Lamentablemente estos problemas respiratorios son originados por el aire que respiramos en las grandes y no tan grandes ciudades, o sea en entornos no naturales.

¿A quién no le sienta bien observar esta imagen?

Os dejo con un estudio y reflexión de los beneficios que aporta la naturaleza a nuestro cerebro y por lo tanto, a nuestro cuerpo:

Investigadores de la Universidad de Michigan realizaron diversos estudios para comprobar los efectos beneficiosos de interactuar con la naturaleza (Berman, Jonides & Kaplan, 2008; PDF). Los resultados mostraron que la gente mejoraba mucho en los tests de memoria, casi un 20 por ciento, después de dar un paseo por un entorno natural, mientras que las personas que paseaban por calles y edificios, no mejoraron nada … también comprobaron que mirar imágenes de paisajes naturales también mejoraba nuestra memoria, aunque en menor medida que dando un paseo por la naturaleza.

El contacto con la naturaleza nos lleva a la calma, a la armonía, también se relaciona con el bienestar, porque los espacios naturales aumentan nuestro potencial de salud y de buen carácter, así mismo nuestra capacidad de aprendizaje aumenta considerablemente mejorando el funcionamiento cognitivo, además de potenciar más la auto-disciplina y el control de los impulsos. Por el contrario, aquellas personas que no conviven con la naturaleza tienden a sufrir déficit de atención y síntomas de hiperactividad, trastornos de ansiedad y depresión. 

Pero en el mundo actual nos encontramos en continuo estado de vigilancia, si caminamos por la calle tenemos que ir atentos constantemente para que ningún coche nos atropelle, evitando miles de peligros, si estamos realizando un negocio tenemos que estar vigilantes, la situación es tal que finalmente cuando se llega al hogar, vemos la en la TV una película de acción, de violencia, de tensión lo cual se añade a la tensión ya acumulada. El resultado final es una explosión de estrés y ansiedad acumulada, que ni siquiera el sueño puede apaciguar porque incluso para muchos cada noche se convierte en una terrorífica pesadilla por no poder dormir bien. 

No es de extrañar que Grandes maestros desde Platón a Aristóteles aprovecharan los beneficios del contacto con la naturaleza para enseñar a sus alumnos e inducirlos en contacto con la naturaleza y la frecuencia Schumman de esta que se relaciona con la frecuencia de la ondas Alfa de la mente humana en el rango de 7.5 a 13 herz. En esta frecuencia el ser humano se encuentra en un estado de relajación y tranquilidad y su aptitud hacia el aprendizaje y su capacidad para asimilar conceptos aumenta enormemente... y es que el cerebro es la más potente de las computadoras y puede ser estimulada por diferentes medios, y llevada a ondas alfa, beta, theta, y delta.


15 de octubre de 2013

Gestionar las emociones II

Hoy más que nunca creo que estamos dormidos y necesitamos despertar. Nos hemos acostumbrado a tener muchas de las necesidades impuestas cubiertas y hoy, parece que nuestros únicos intentos han de ir encaminados a recuperarlas.

La realidad que se nos presenta nos muestra algo mucho más profundo: una necesidad de mirar alrededor y ver que es lo que realmente nos hace felices. Redescubrir cuales son nuestras necesidades y, por ende, las necesidades de nuestra sociedad, nos hará salir del automatismo impuesto tras años y años de bombardeo televisivo, de marketing, de leyes inadecuadas y del propio estilo educativo en el que se ha desenvuelto nuestro país. Necesitamos descubrir otros modelos de alimentación, de sociedad, de educación.

Muchas situaciones dolorosas y conflictivas, podrían evitarse si nos conociéramos mejor, si supiéramos gestionar nuestra tristeza, nuestra alegría, nuestra sensación de merecimiento de la felicidad, el respeto por nosotros mismos y la puesta en marcha de límites y contornos sanos en la relación con los demás.



Aprender a manejar nuestras emociones es aprender a manejar nuestra vida. Ojalá reconociéramos y recordáramos el nombre de gran parte de los árboles cuando salimos a la sierra. Ojalá reconociéramos el canto, el plumaje y el vuelo de los pájaros, el nombre de los ríos, de los pueblos y de las cordilleras que conforman nuestro terreno, por no hablar de las integrales, los logaritmos, las hipérboles y el hipérbaton que nos enseñaron en el colegio. Pero aún sabiendo esto tal vez no seríamos tan felices como si estuviéramos lo suficientemente preparados para reconocer si estamos satisfechos con nuestro trabajo o no, si nos enfada que nuestro compañero nos pida algo que no nos corresponde o si nos alegra ser capaces de superar una nueva fase en nuestra vida. Y después de reconocerlo, dar los pasos adecuados: responsabilizarnos por los sentimientos ante nuestra dedicación, canalizar el enfado de una forma adecuada y permitirnos disfrutar de nuestros logros con apertura y serenidad, transformando así nuestras emociones en energía natural y sana. Sí, saber gestionar nuestras emociones es lo que verdaderamente puede hacernos felices y aportarnos la sabiduría y la calma necesarias para saborear y disfrutar la vida.

Nuestras emociones son naturales, no son buenas ni malas, simplemente nos muestran que hay una necesidad que nuestro organismo necesita cubrir. Estar atentos a ellas forma parte de nuestra salud y saber gestionarlas y canalizarlas después, también. Pocas cosas hay que proporcionen tanto alivio como escuchar lo que sentimos, darle valor a lo que quiera que sea y encontrar la manera de expresarlo y canalizarlo de forma sana.

Los niños suelen ser muy sabios y puros en esto. Si bien en ocasiones necesitan un poco de contención desde el mundo adulto, su propia gestión emocional se acerca bastante a lo natural. Ellos son capaces de pasar del enfado al juego divertido en pocos minutos. Y lo hacen porque han sabido primero expresar su rabia y transformarla. Después ya pueden continuar con su vida, construyendo un eterno presente.

Los adultos no solemos ser tan raudos. A veces el dolor y el miedo que nos produce contactar con ciertas emociones, nos impide tomar conciencia de ellas, expresarlas y transformarlas, postergando algo que podría haberse solucionado en unos pocos minutos. Y es que tenemos mucho que aprender de los niños, de su inocencia y de la esencia que permanece siempre intacta dentro de nosotros. Pero la inocencia no sólo es propia de los niños. Un adulto con toda su trayectoria de vida puede conservar su inocencia, que mezclada con su experiencia, lo harán un ser humano cargado de sabiduría y equilibrio. Un ser humano autorregulado, que se conoce a sí mismo, que ha aprendido de sus errores, que conoce los terrenos sutiles en los que se mueve la vida, alguien que se perdona a sí mismo por los intentos que dañaron a otros y a él mismo, que sigue creciendo y creyendo en sí mismo, alguien que sabe relacionarse sanamente con su pasado para poder construir su presente, alguien con valores, que sabe poner límites y es capaz de ser humilde; alguien que conoce sus dones y sabe lo que tiene que aportar a la humanidad, sin pretender cambiarla sino a través del cambio de sí mismo.

Autora: Dra. Lucía Díaz Uceda


10 de octubre de 2013

El movimiento, una constante

"Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra". 

Así es como dice uno de los siete principios herméticos. También lo señalan con el famoso "fluir" todas las corrientes filosóficas orientales, que a la mayoría nos llegó a través del "Be water, my friend" pronunciadas por el maestro en artes marciales, Bruce Lee.
Estos son algunos de los pensamientos que hace miles de años tenían algunas personas o grupos, a los que hoy, en el siglo XXI. la ciencia ha confirmado.

Visto y demostrado está, que los sistemas planetarios conocidos están en constante movimiento, e incluso todo el universo en sí, continúa expandiéndose.
A nivel microscópico se ha observado que las partículas subatómicas que componen cualquier átomo (partícula de lo que se compone toda materia y gas) se comportan o mueven al igual que los sistemas planetarios alrededor de su estrella o Sol, de forma elíptica alrededor de su núcleo.

Modelo de un átomo

De manera muy esquemática he intentado exponer, que todo lo que podemos ver con nuestros ojos o con ayuda de alguna máquina, está en constante movimiento, incluso una sólida piedra también se compone de átomos.

Metiéndome en la "laguna interior" de nuestros pensamientos y emociones. Creo que mejor nos iría si nos aplicamos este principio y nos adaptamos a la corriente natural e inevitable de que todo se mueve y fluye, ya sea para "bien" o para "mal"... aceptando que todo cambia y que si seguimos "fluyendo", estaremos evolucionando.
Por contra, si la atención se la prestamos a emociones pasadas nos quedaremos atascados o anclados y por tanto, iremos contra natura... o sea, involucionamos.

25 de septiembre de 2013

"La intuición es tan válida o más que la razón"

La intuición es una capacidad que normalmente está bastante infravalorada por muchos. Pero en estos tiempos en los que se están removiendo muchas ideas y creencias, en los que las diversas ramas de la ciencia y gracias a sus descubrimientos (o re-descubrimientos), sabemos que el concepto llamado intuición, "habita" en uno de los dos hemisferios de nuestro cerebro, en el derecho, que es el encargado de procesar la información de manera global, partiendo del todo para entender las distintas partes que componen ese todo.
El hemisferio izquierdo es el que procesa la información analítica y secuenciálmente, paso a paso, de forma lógica y lineal.



Podríamos decir, que cada uno de nosotros tiene dos mentes conectadas e integradas por el cable de fibras nerviosas que une ambos hemisferios. Ningún hemisferio es más importante que el otro, se complementan entre si. Para poder realizar cualquier tarea necesitamos usar los dos hemisferios, especialmente si es una tarea complicada.
Como en todo, lo que se busca siempre es el equilibrio, y que por cierto, el equilibrio se da como resultado de conciliar polaridades, y no tratando de eliminar una de ellas.

En una reciente entrevista, el divulgador científico Eduard Punset afirma que; 
"La intuición es tan válida o más que la razón. El instinto, según la neurociencia, nos muestra lo que debemos hacer mucho antes de que nuestra mente consciente reaccione. La intuición es un tipo de conocimiento que se basa en la capacidad para percibir pistas, señales y patrones asociados con experiencias previas, y dista mucho de ser, como se había creído hasta ahora, un poder místico.
Cita a Albert Einstein cuando afirma que [la mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional un fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo]. La intuición nos sirve para tomar mejores decisiones que la razón."

Parece o me da la sensación, que desde hace algunos miles de años vivimos "sometidos" por una generalizada mente colectiva, en la que el hemisferio dominante es el izquierdo... Quizá, si comenzásemos a desarrollar el hemisferio derecho de nuestro cerebro, otra realidad algo más equilibrada sería posible.